
Cuando decir “No” salva vidas: romper el silencio frente a la violencia de género
22 de marzo de 2026
De víctimas de violencia de género a aliadas: tres historias de mujeres resilientes
1 de abril de 2026Las adolescentes migrantes enfrentan riesgos elevados de violencia de género, incluyendo acoso, hipersexualización y violencia interseccional. Sus voces reclaman seguridad, igualdad y el fin de los estereotipos, buscando protección frente a la vulnerabilidad extrema y la falta de redes de apoyo en los países de destino.
La violencia de género no se trata de un problema expresado de manera uniforme en la vida de las mujeres, con independencia de la sociedad en la que vivan, orientación sexual, edad, cultura, clase social o nivel educativo. Las formas que adopta esta violencia dependen de las relaciones sociales y contextos culturales en donde toma forma, como explica María Pilar Tudela-Vázquez, profesora de la Universidad de Granada, en su investigación Voces migrantes frente a la violencia de género.
En este sentido, las adolescentes migrantes presentan una vulnerabilidad específica marcada por factores diversos como color de piel, religión, orientación sexual, nivel sociocultural de la familia de origen, etc.
Vulnerabilidad frente a la violencia digital
La Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia define a esta última como:
“Toda acción, omisión o trato negligente que priva a las personas menores de edad de sus derechos y bienestar, que amenaza o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social, con independencia de su forma y medio de comisión, incluida la realizada a través de las tecnologías de la información y la comunicación, especialmente la violencia digital”.
Por ejemplo, el pasado 24 de marzo, la Policía Nacional detuvo a un ciberacosador (“groomer”) que se hacía pasar por menor de edad para captar a través de redes sociales a adolescentes para que le enviaran contenido sexual, llegando a ofrecer dinero a cambio.
La gravedad de este tipo de casos se evidencia en que la investigación policial se inició cuando los agentes recibieron una alerta de posible suicidio de una publicación en una red social de una usuaria menor de edad.
Adolescentes en riesgo
Al cierre de 2024, el Sistema de Seguimiento Integral en Violencia de Género (Sistema VioGén), del Ministerio del Interior, tenía registradas a 101.962 mujeres. De ellas, 1.266 son adolescentes de entre 14 y 17 años.
En un Estudio sobre la Evolución de la Violencia contra las Mujeres en la Infancia y Adolescencia de la Fundación ANAR, que abarcó el período 2018-2022, se encontró un aumento de 39,7% de menores de edad atendidas/os por violencia contra las mujeres en sus cuatro variantes: violencia de género, doméstica, sexual y otro tipo de violencia física o psicológica.
Al analizar el perfil sociodemográfico de las adolescentes, con una edad promedio de 16 años, 31,2% vive en una familia migrante, lo que significa una sobrerrepresentación de este colectivo, si tomamos en cuenta que el total de la población migrante es 14%
Factores de riesgo
En un informe de Save the Children (Redes que atrapan, 2025), a la hora de analizar los factores de riesgo para la explotación sexual de la infancia y la adolescencia en entornos digitales, se hace referencia, entre otras variables, a:
- El uso intensivo de las tecnologías.
- La escasa educación digital y falta de acompañamiento.
- Red de apoyo limitada.
- Entornos sociales o familiares vulnerables.
- Necesidad de pertenencia emocional y social.
Aunque estos factores pueden ser compartidos por un amplio número de adolescentes, las menores migrantes, por las condiciones adversas en las que muchas veces se produce la migración, son más vulnerables a la violencia digital.
Características de la violencia que sufren las adolescentes
- Suele darse en relaciones de “noviazgo” donde se normalizan los celos, el control y la disponibilidad permanente por móvil y redes sociales.
- Predomina al inicio la violencia psicológica (insultos, humillaciones, control, chantaje emocional) y el acoso digital, y solo más tarde pueden aparecer formas físicas o sexuales más visibles.
- La adolescencia, por la búsqueda de identidad y primeras relaciones íntimas, aumenta la vulnerabilidad y el impacto a largo plazo en la autoestima, el apego y la salud mental.
Claves de las voces adolescentes frente a la violencia de género
- Hipersexualización y acoso: Las adolescentes y mujeres jóvenes migrantes son frecuentemente valoradas solo por su aspecto físico, enfrentando acoso sexual específico.
- Violencia interseccional: Enfrentan una suma de opresiones simultáneas: racismo, clasismo y machismo, lo que dificulta la denuncia.
- Bullying escolar racista: Las niñas y adolescentes denuncian acoso por su lugar de origen, apariencia física o acento, descrito como «bullying por no ser blanca».
- Necesidad de apoyo: Un 17% de mujeres migrantes llega sin redes de apoyo, evidenciando la necesidad de recursos comunitarios.
Acciones de prevención en el aula
En el referido estudio de la Fundación Anar casi la mitad de las adolescentes (47,1%) no son conscientes de estar siendo víctimas de violencia de género. Para combatir la normalización de la violencia y prevenir su ocurrencia es indispensable trabajar tanto contenidos como prácticas relacionales en el aula y en el centro educativo.
Coeducación explícita y sostenida
- Revisar materiales, ejemplos y dinámicas de aula para eliminar estereotipos y visibilizar modelos igualitarios, no solo en efemérides puntuales.
- Integrar la igualdad y el análisis crítico de género en las diferentes asignaturas y en el plan de convivencia del centro.
Educación afectivo‑sexual y emocional
- Trabajar habilidades socioemocionales: identificación y regulación emocional, resolución no violenta de conflictos, empatía y comunicación asertiva.
- Incluir contenidos claros sobre consentimiento, relaciones sanas, límites, control sexual y digital, desmontando mitos del amor romántico con ejemplos cercanos a su realidad.
Análisis crítico de la cultura digital
- Usar actividades de análisis de chats, redes sociales, canciones, series y videojuegos para identificar mensajes machistas, control y violencias “normalizadas”.
- Trabajar cibercontrol, sexting, difusión de imágenes, discurso de odio y masculinidades en redes, promoviendo usos responsables y apoyos entre iguales. Un ejemplo es el Programa No más violencia de ONG Rescate.
Metodologías participativas y no adultocéntricas
- Utilizar dinámicas de grupo, role‑playing, debates, proyectos audiovisuales, teatro foro o juegos cooperativos donde el alumnado construya significados y cuestionamientos propios.
- Incorporar la voz adolescente en el diseño de actividades y normas de aula (contratos de buen trato, comités de convivencia, mediadores), aumentando su agencia.
Centro educativo como comunidad de buen trato
- Formar al profesorado en perspectiva de género y protocolo ante violencia para que detecte señales, actúe de forma coordinada y sea modelo de relación igualitaria.
- Involucrar familias y agentes externos (servicios especializados, policía tutor, asociaciones) en charlas y proyectos, generando mensajes coherentes en todos los entornos.
La lucha contra la violencia de género en adolescentes migrantes requiere un enfoque interseccional, garantizando su seguridad en el proceso migratorio y combatiendo la discriminación en los centros escolares y espacios públicos.
Porque todas las mujeres, incluyendo a las adolescentes migrantes, tienen derecho a amar libremente y sentirse a salvo.


