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29 de septiembre de 2025Treinta años después de su aprobación por la ONU, la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing sigue siendo el principal documento que guía la acción de los gobiernos y de la sociedad civil en el camino por una igualdad real de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.
Aprobada de forma unánime por las delegaciones de 189 estados al final de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing (China) entre el 4 y el 15 de septiembre de 1995, esta declaración tiene entre sus principales características el haber puesto el foco sobre las mujeres refugiadas y migrantes.
12 esferas de preocupación de la Declaración de Beijing
La Declaración de Beijing abarca 12 esferas de especial preocupación que treinta años más tarde continúan siendo relevantes:
- La pobreza persistente y creciente que afecta a la mujer.
- Desigualdad de acceso en materia de educación y capacitación.
- Disparidades e insuficiencias de acceso en materia de atención a la salud.
- Violencia contra la mujer.
- Consecuencias de los conflictos armados en las mujeres.
- Desigualdad en las estructuras y políticas económicas en todas las formas de actividades productivas y en el acceso a los recursos.
- Desigualdad entre la mujer y el hombre en el ejercicio del poder y en la adopción de decisiones a todos los niveles.
- Falta de mecanismos institucionales suficientes para promover el avance de la mujer.
- Carencia en la protección y promoción de los derechos humanos de la mujer.
- Estereotipos sobre la mujer y desigualdad de acceso y participación de la mujer en todos los sistemas de comunicación, especialmente en los medios de difusión.
- Desigualdades basadas en el género en la gestión de los recursos naturales y la protección del medio ambiente.
- Persistencia de la discriminación contra la niña y la violación de sus derechos.
Dentro de estas doce áreas de especial atención se reconocen los obstáculos específicos a los que se enfrentan muchas mujeres relacionados con su raza, idioma, origen étnico, cultura y religión. Ser una mujer refugiada o migrante es un factor de riesgo para sufrir desigualdad, discriminación y violación de los derechos humanos.
Medidas a favor de las mujeres migrantes y refugiadas
Entre otras medidas especialmente dirigidas a las mujeres migrantes y refugiadas que han de adoptar tanto los gobiernos como otros entes públicos o privados, la Declaración de Beijing recomienda:
- Integrar a las mujeres socialmente marginadas o que viven en la pobreza en el empleo productivo, asegurando el acceso pleno a las oportunidades económicas, así como el reconocimiento de las cualificaciones y aptitudes de las mujeres migrantes y refugiadas.
- Formar al personal de justicia, sanitario, social, pedagógico y de policía para evitar los abusos de poder que dan pie a la violencia contra la mujer.
- Establecer servicios accesibles desde el punto de vista del idioma y la cultura para las mujeres y niñas migrantes que sean víctimas de la violencia debido a su sexo.
- Reconocer la vulnerabilidad frente a la violencia y a otras formas de maltrato de las trabajadoras migrantes.
- Apoyar el papel fundamental que desempeñan las instituciones intermedias, como los centros de atención primaria de salud, los centros de planificación de la familia, los servicios de salud que existen en las escuelas, los servicios de protección de madres y recién nacidos, los centros para familias de migrantes y otros similares en materia de información y educación relativas a los malos tratos.
- Aplicar normas internacionales para garantizar la igualdad de acceso y de trato entre mujeres y hombres en lo que respecta a los procedimientos de determinación del estatuto de refugiado y concesión de asilo. En este sentido, se recomienda reconocer como refugiadas a las mujeres cuya solicitud se base en persecuciones por violencia sexual u otros tipos de violencias relacionadas con el género.
- Incorporar la perspectiva de género en las políticas, reglamentaciones y prácticas nacionales de migración y asilo.
Derribar las barreras
Aunque ha habido importantes logros durante los últimos 30 años en materia de igualdad de género y respeto a los derechos humanos de las mujeres, aún existen barreras que, para muchas de ellas, sobre todo para las migrantes y refugiadas, parecen infranqueables.
Reclamemos a nuestros gobiernos y a los diferentes organismos públicos y entidades privadas que hagan un esfuerzo adicional para que la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing alcance el objetivo de empoderar a las mujeres y se pongan en marcha las medidas necesarias para que la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas, incluyendo a las mujeres migrantes y refugiadas, se convierta en una realidad plena.


