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16 de abril de 2025Al cumplir 20 años, Anisa viajó con su padre desde Barcelona a Pakistán. Al llegar a su país de nacimiento se encontró con la sorpresa de que su familia le había preparado una boda con un primo, un matrimonio forzado. Como Anisa se negó, el padre le dio una paliza.
De vuelta a Barcelona, Anisa intentó seguir con su vida, pero la presión por parte de la familia para que se casara con el primo no cesaba. Al final, pidió ayuda en la Asociación Mujeres Pakistaníes, que junto a la Guardia Urbana y a la Policía Nacional le dieron protección a la joven y detuvieron al padre.
Anisa tuvo suerte. No la tuvieron Arooj y Aneesa, de 24 y 21 años, dos jóvenes residentes en Terrassa, que en 2022 fueron asesinadas por seis miembros de su familia por negarse a traer a España a los dos hombres con los que habían sido obligadas a casarse, otros ejemplos de matrimonios forzados con mujeres residentes en España o con nacionalidad española.
Matrimonios forzados: un crimen «permitido» en España
El matrimonio forzado hace referencia a la unión legal entre dos personas en la que una (o ambas partes) no ha otorgado su consentimiento. Al afectar de forma mayoritaria a las mujeres y a las niñas se le considera una forma de violencia de género por causa de honor, es decir, por prácticas nocivas basadas en la tradición, la cultura o la religión.
La UNICEF estima que en el transcurso de esta década unas 100 millones de niñas en todo el planeta serán obligadas a casarse antes de cumplir los dieciocho años.
Aunque el matrimonio forzado parezca un fenómeno exclusivo de determinadas culturas de África y de Asia, también se producen casos en el llamado primer mundo, como en España.
Según cifras del ministerio del Interior sobre víctimas de trata para matrimonios forzados, entre 2019 y 2023 quince mujeres fueron obligadas a contraer matrimonio en España, de las cuales nueve eran niñas. Las víctimas tenían nacionalidad de Pakistán, Marruecos, Rumanía y España. Sí, de España.
Según la UNICEF, hablamos de matrimonio infantil cuando una de las dos personas (o ambas) es menor de 18 años. De acuerdo con la Ley 15/2015 de Jurisdicción Voluntaria, la edad mínima para contraer matrimonio en España pasó de 14 a 16 años. Es decir, ¡la legislación española permite el matrimonio infantil!, por increíble que parezca.
La presión familiar como violencia
Gracias a investigaciones académicas, como la llevada a cabo por Carolina Villacampa, catedrática de Derecho Penal en la Universitat de Lleida, sabemos que este tipo de violencia contra la mujer está más extendido en España de lo que podríamos suponer.
De acuerdo con la investigación de Villacampa, que recopiló información, entre 2016 y 2017, de distintas organizaciones sociales españolas, la mayoría de apoyo a víctimas de violencia de género, en ese período se detectaron 57 casos de matrimonios forzados en España. Del total de víctimas (todas mujeres), 33,9% era menor de edad.
Según este estudio, el perfil de las víctimas de matrimonios forzados en España se corresponde con mujeres muy jóvenes —menores de 21 años— aún bajo la dependencia de sus familias (de origen magrebí, subsahariano, del centro o sur de Asia, y, en menor medida, romaníes), de religión musulmana, muchas de ellas con nacionalidad española o residencia legal.
En España los matrimonios forzados se tipificaron como delito en 2015. De acuerdo con la Ley Orgánica 1/2015 por la que se modifica el Código Penal, en su artículo 172 bis se establece:
“El que con intimidación grave o violencia compeliere a otra persona a contraer matrimonio será castigado con una pena de prisión de seis meses a tres años y seis meses o con multa de doce a veinticuatro meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados”.
Sin embargo, los expertos advierten que en muchos casos de matrimonios forzados pueden no estar presentes los supuestos de “intimidación grave o violencia”. En la investigación de Villacampa, los principales medios utilizados para obligar a la víctima a casarse fueron la presión familiar (38,9 %) y el apego a la tradición y a la cultura (22,2 %). En solo 8,7 % de los casos se utilizó la violencia.
Matrimonios forzados: robar la infancia
De acuerdo con UNICEF, el matrimonio infantil roba a las niñas su infancia, poniendo su salud y su vida en peligro. Las adolescentes obligadas a casarse antes de cumplir 18 años tienen menos probabilidades de seguir estudiando y corren mayor riesgo de sufrir violencia en el hogar.
El matrimonio forzado tiende a aislar a las mujeres de su propia familia y amistades, restringiendo su participación en la comunidad. Con frecuencia, las niñas casadas se quedan embarazadas en plena adolescencia, lo cual se asocia a un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo y el parto, poniendo en grave riesgo su bienestar físico y psíquico y el de su descendencia.
Protección de las víctimas y prevención
Las personas expertas advierten sobre la necesidad de elevar la edad legal de matrimonio hasta los 18 años, así como revisar la legislación en torno a los matrimonios por poder y la legalización en España de matrimonios celebrados en el extranjero cuando la edad de algunos de los contrayentes sea menor de 18 años.
Una medida que podría facilitar que afloren más casos de matrimonios forzados sería ofrecer la regularización en España a las niñas y mujeres que presenten denuncias.
En lugar del enfoque de la sanción penal, que pone a las chicas en la circunstancia de que si denuncian sus familiares cercanos podrían acabar en la cárcel, especialistas como Villacampa recomiendan un enfoque centrado en la protección de las víctimas y en la prevención.
Sería conveniente formar a profesionales de los ámbitos educativo, sanitario y de trabajo social y comunitario, para que puedan detectar estos casos e intervenir en situaciones de riesgo, antes de que los matrimonios forzados se produzcan.


