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Embarazo: 3 de cada 10 mujeres sufre violencia
La violencia de género durante el embarazo es una problemática grave que afecta tanto a la salud física y emocional de la madre como al bienestar del bebé. A nivel mundial se calcula que afecta a 34% de las mujeres embarazadas.
En un estudio del Consorcio de Investigación Biomédica en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP, 2020), con una muestra de 141 mujeres de Andalucía, el porcentaje de mujeres en situación de víctima de violencia de pareja durante el embarazo fue de 31,2%. Es decir, 3 de cada 10 mujeres sufre violencia de género durante el embarazo.
Mayor riesgo para madres y bebés
De acuerdo con la Guía Breve de Actuación sobre Violencia de Pareja hacia las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, la violencia que sufren las mujeres por parte de sus parejas da lugar a complicaciones obstétricas y a tasas de morbimortalidad materno-fetal más altas que en otras mujeres.
Parto prematuro, muerte fetal, desprendimiento de placenta, hemorragia, infección de placenta y del líquido amniótico (corioamnionitis), retraso de crecimiento intrauterino, bajo peso al nacimiento, infección urinaria (pielonefritis), rotura prematura de membranas y cesárea de emergencia, son algunas de las complicaciones presentes cuando hay violencia contra la mujer durante el embarazo.
La vulnerabilidad de las madres migrantes
Al valorar las situaciones de especial vulnerabilidad, la mencionada guía subraya la condición de mujer migrante como un factor de riesgo, debido a:
- Barrera idiomática que dificulta la expresión de sus problemas.
- Ausencia de redes de apoyo familiar y social.
- Situación de irregularidad administrativa.
- Dependencia económica o situación laboral precaria.
- Miedo a continuar asistiendo a las citas en el centro sanitario.
- Desconocimiento de los recursos.
- Concepción cultural del rol de la mujer en la relación de pareja y de la violencia, diferente a la existente en nuestro entorno.
“Existen procesos y trayectorias existenciales especialmente difíciles, como la migración; circunstancias y contextos sociales tales como estar en situación de desempleo o vivir en un medio rural; situaciones psicosociales que conducen a la exclusión social o al ejercicio de la prostitución; etapas vitales como el embarazo y puerperio (…) que aumentan la vulnerabilidad ante la violencia y en particular, la probabilidad de sufrir violencia de género“, sostiene la guía.
¿Cómo se manifiesta la violencia de género durante la etapa perinatal?
De acuerdo con Guía de actuación ante la violencia de género durante el embarazo de Medicus Mundi, las principales manifestaciones de la violencia de género durante el embarazo, parto y posparto son:
Durante el embarazo:
- Agredir físicamente (más frecuente en vientre, pechos u órganos genitales)
- Controlar, prohibir o limitar las visitas prenatales.
- Utilizar el embarazo como un arma de violencia emocional, rechazando el cuerpo de la mujer.
- Negar la paternidad.
- Negar el apoyo económico.
- Limitar el acceso de la mujer a una alimentación correcta.
- Amenazar con retirarle la custodia del bebé cuando nazca.
- Obligarla a trabajar más allá de su deseo.
Durante el parto:
- Controlar las decisiones sobre la analgesia u otras intervenciones.
- Demandar que las condiciones vaginales y perineales sean iguales a las previas al embarazo.
- Realizar comentarios negativos sobre el sexo del bebé.
- Menospreciar el dolor y la importancia del proceso del parto.
- No colaborar con el personal sanitario.
En el puerperio:
- Volverse más violento.
- Negarle el acceso al recién nacido.
- No ayudarle en los cuidados del recién nacido en su vuelta a la casa.
- Obligarla a tener relaciones sexuales inmediatamente después del nacimiento.
- Culpabilizarla por el sexo del bebé o por el tiempo que dedica a los cuidados del bebé.
- Menospreciar su capacidad para ser madre.
- Quitarle el bebé o amenazarla con hacerlo.
- Obligarla a no salir de casa con el bebé.
- Obligar o prohibir a la mujer a amamantar.
Signos de sospecha de que una mujer sufre violencia durante el embarazo
Según la guía de Medicus Mundi, el personal sanitario debería estar particularmente atento si detecta alguna mujer con las siguientes señales:
- Discordancia entre el relato del incidente y el tipo de lesión.
- Retraso entre el momento del incidente que sufre la mujer y la solicitud de asistencia.
- Presencia de lesiones durante el embarazo o aborto espontáneo después de una “caída accidental”.
- La embarazada se muestra temerosa con sentimientos de culpa o vergüenza.
- Las explicaciones que ofrece son confusas o contradictorias.
- Antecedentes de interrupciones de embarazo o abortos espontáneos.
- Lesiones o complicaciones durante el embarazo sin explicaciones lógicas.
- Antecedentes de bajo peso al nacimiento o partos pretérmino.
- Infecciones vaginales, del tracto urinario y de transmisión sexual.
- Consumo de tabaco, alcohol o sustancias tóxicas durante el embarazo.
- Intento de suicidio durante el embarazo.
- Control del embarazo tardío o insuficiente.
- Visitas frecuentes a los servicios de urgencia.
Por su parte, la pareja de la mujer puede presentar algunas de estas señales:
- Suele acompañar a la víctima y mostrarse excesivamente preocupado o, al contrario, despectivo o irónico o menospreciando la situación.
- Demasiado atento y responde a las preguntas que el sanitario hace a la embarazada.
- Controla la medicación de la embarazada.
- Intenta no dejar sola a la embarazada en ningún momento.
- Acompaña a la mujer en todas las citas.
- Su lenguaje no verbal muestra una actitud de poder y control sobre la mujer.
La importancia de la detección temprana
Los profesionales sanitarios desempeñan un papel clave en la detección de casos de violencia de género durante el embarazo. Las revisiones médicas pueden convertirse en espacios seguros donde la mujer encuentre apoyo, escucha y orientación.
Sin embargo, para que esto sea posible, es fundamental que existan:
- Protocolos de atención con perspectiva intercultural.
- Servicios de traducción e interpretación.
- Formación especializada para profesionales.
- Recursos accesibles y adaptados.
- Coordinación entre servicios sanitarios, sociales y jurídicos.
La violencia de género hacia mujeres migrantes durante el embarazo no puede seguir siendo una realidad invisible. La salud sexual y reproductiva de las mujeres migrantes y refugiadas se basa en el derecho internacional y en el derecho a la salud. Detrás de cada caso hay una mujer que necesita protección, apoyo y oportunidades para vivir una maternidad libre de miedo.
Proteger a las mujeres migrantes embarazadas también significa proteger la vida, la dignidad y el futuro de toda la sociedad.


